Al vaciar una empresa moderna aparece siempre una categoría de residuos que merece atención especial: los aparatos eléctricos y electrónicos. Ordenadores, servidores, pantallas, cuadros eléctricos, climatización, luminarias o maquinaria con componentes electrónicos son RAEE (Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos), y tienen sus propias reglas dentro de un vaciado industrial.
Ignorar esas reglas no es buena idea: una mala gestión de los RAEE puede acarrear sanciones ambientales y, cuando hay datos por medio, también problemas legales. Te explicamos cómo se tratan correctamente en un vaciado de empresa en Sabadell o el Vallès.
Qué cuenta como RAEE
La definición es muy amplia: prácticamente cualquier cosa con enchufe o batería. Equipos informáticos y de oficina, monitores y televisores, impresoras, aparatos de climatización, luminarias y fluorescentes, herramienta eléctrica, electrodomésticos y buena parte de la maquinaria con electrónica de control.
En naves tecnológicas o de oficinas, como las del entorno de Cerdanyola o el Parc Tecnològic del Vallès, el volumen de RAEE puede ser muy alto. En la industria tradicional, en cambio, predominan los cuadros eléctricos y la electrónica de las máquinas.
Por qué no van con el resto del material
Los RAEE contienen materiales valiosos —cobre, aluminio, placas, metales nobles— pero también sustancias que deben tratarse de forma controlada, como gases refrigerantes, el mercurio de algunos tubos o los componentes de las baterías. Mezclarlos con la chatarra común impide reciclarlos bien y puede ser contaminante.
La normativa, recogida en el RD 110/2015, obliga a separarlos del resto de residuos y entregarlos a gestores específicos que garanticen su descontaminación y su reciclaje. No es una recomendación: es una obligación del titular de la actividad.
El otro problema: la protección de datos
Para una empresa, deshacerse de un ordenador o de un servidor no es solo una cuestión de residuos: es una cuestión de protección de datos. Tirar un disco con información de clientes o de la propia compañía sin destruirlo correctamente puede acarrear problemas legales serios bajo la normativa de protección de datos.
Por eso, además de gestionar el aparato como RAEE, ofrecemos la opción de borrado seguro o destrucción certificada de los soportes que contienen datos. Es una capa de tranquilidad que muchas empresas agradecen al cerrar una sede.
Cómo lo gestionamos en un vaciado
Durante el vaciado, los RAEE se identifican y se separan desde el principio, sin mezclarlos con la chatarra. Después se canalizan hacia su destino correcto con la documentación que lo acredita.
- Separación de los RAEE y entrega a gestor autorizado, con su certificado.
- Gestión aparte de pilas, baterías y fluorescentes, que son residuos peligrosos.
- Destrucción documentada de los soportes con datos cuando el cliente lo pide.
El valor que se recupera
Buena parte de estos equipos tiene valor, ya sea como material reciclable o, si todavía funciona, como producto de segunda mano. Lo valoramos y lo reflejamos en el presupuesto, igual que hacemos con el metal y la chatarra de un vaciado convencional.
Así, gestionar bien los RAEE no solo cumple la ley: también mejora el coste final del trabajo. El reciclaje correcto y la recuperación de valor van de la mano cuando se hacen las cosas con criterio.
Pilas, baterías y fluorescentes: residuos peligrosos
Dentro de los RAEE hay una familia que requiere todavía más cuidado: las pilas y baterías, los tubos fluorescentes y las lámparas de descarga. Contienen sustancias peligrosas y, por su naturaleza, se clasifican y se transportan aparte del resto de aparatos electrónicos.
En un vaciado industrial es habitual encontrar baterías de carretillas, SAI de servidores o decenas de fluorescentes en el techo de la nave. Todo ello se retira con precaución y se entrega al gestor adecuado, evitando roturas que puedan liberar el contenido al ambiente.
Logística de un vaciado con mucho equipo electrónico
Cuando el volumen de RAEE es alto —pensemos en unas oficinas con decenas de puestos o en un CPD— conviene planificar la retirada: paletizar los equipos, agruparlos por tipos y prever el transporte adecuado para no dañarlos durante el traslado.
Esa planificación, que definimos en la visita técnica, acelera el vaciado y facilita tanto el reciclaje como la posible reventa de los equipos que aún funcionan. Cuanto mejor se manipulan, más valor conservan.
Hazlo bien desde el principio
En NAUNET tratamos los RAEE con esa doble cautela —ambiental y de datos— en Sabadell y en todo el Vallès, integrándolos en el vaciado sin que tengas que coordinar a nadie más. En la visita identificamos qué equipos hay y cómo se gestionará cada uno.
Mira en qué municipios trabajamos, conoce nuestros servicios o pide una valoración para tu vaciado de empresa.